Si la población humana queda reducida a una persona, es muy probable que sea usted el que deba encontrar la cura.
Si la causa del desastre es un meteorito, os podéis consolar pensando: "Después de todo, también los dinosaurios se extinguieron así."
Si se han rebelado los móviles, encuntre un lugar sin cobertura y planifique el contraataque para las 00:00 del día de año nuevo cuando siempre dejan de funcionar.
Atentos: si su vecino le propone ir a buscar setas en junio, puede que no sean de la que brotan bajo los árboles.
Si se divierten desintegrando humanos mientras ríen, no han venido en son de paz. Si lo hacen permaneciendo serios, tampoco.
Si siempre se ha preguntado cuanto es lo que sabe el diablo por viejo y cuanto por diablo, bien, está a punto de descubrirlo.
Atento a los sin brazos, son los más peligrosos: no pudiendo ir a tientas como imbéciles, tratarán de mordele enseguida, cosa que no debería suceder.
Muchos virus crean mutaciones, pero NUNCA te convierás en un tipo con garras, fumador de puros y acompañado de tías buenas.
Nada de nueva publicidad. Las calles estarán repletas de vallas con el nuevo eslogan de Green Peace: "Os lo dijimos! ".
Si se han rebelado los trenes, cambie frecuentemenete de base. Los trenes llegarán sedientos de muerte, cargados de armas letales, pero con retraso.
En un mundo inundado de rayos gama, haga esta simple ecuación: Plomo = Oro. Oro = Plomo.
Si tienen fauces babosas, triple hilera de dientes y un solo estómago, son carnívoros.
Todos saben que los buenos se sientan a la derecha del Padre y los condenados a su izquierda. Trate por consiguiente de partir desde una buena posición. Naturalmente, todo dependerá de si ve al Padre de frente, y por lo tanto tendrá que colocarse a SU derecha por lo tanto a su izquierda, o si le ve aparecer de espaldas, tendrá que ir a la derecha de usted. En todo caso, si le ve aparecer de espladas, no es una buena señal.
Todos saben que los buenos se sientan a la derecha del Padre y los condenados a su izquierda. Trate por consiguiente de partir desde una buena posición. Naturalmente, todo dependerá de si ve al Padre de frente, y por lo tanto tendrá que colocarse a SU derecha por lo tanto a su izquierda, o si le ve aparecer de espaldas, tendrá que ir a la derecha de usted. En todo caso, si le ve aparecer de espladas, no es una buena señal.
Sí, a pesar de arrancarle las piernas siguen arrastrándose: mantenga siempre un ojo en el suelo.
Muchos virus provocan transformaciones espontáneas en zombi. Consultar la sección Zombi puede ser útil, pero aún más útil es no ser infectados.
Para los indues el fin del mundo llegará en forma de diluvio. Si le gusta la carne de ternera, cómprese una barca más grande.
Si se han rebelado los aviones, fije su residencia en Manises.
Explore los alrededores subiéndose sobre una farola. Si no hay la farola use un muro. Si tampoco hay muro, quizás no merezca la pena explorar los alrededores.
Si tienen crestas afiladas, ojos rojos como la sangre y garras curvadas, son peligrosos.
No se esfuerce en tratar de descifrar el concepto de Trinidad. Perderá el tiempo y máxime el Día del Juicio. Si algún ángel le preguntara sobre ello, recuerde la historia de la paloma y la inmaculada concepción, y hágale una seña de asentimiento con la cabeza tratando de repimir la risa.
Algunos zombis comen carne humana, otros no, pero desde el punto de vista de usted, eso no cambia nada.
Un virus que provoca mutaciones facilita los diagnósticos: ¿piel verde? Enfermo. ¿Piel rosa? Sano.
Si el mundo entero se ha transformado en una pradera abarrotada de bisontes relucientes, aunque parezca estúpido, récele a Manitù. ¡UuUuUu!
Si se han rebelado los coches, encuentre refugio en una zona sin calles. Cuenca debería ir muy bien.
Explore los alrededores. ¿Qué ve si se asoma a la ventana? A) Un cielo verde. B) Un desierto metálico. C) ¿Que ventana?. D) ¿Con qué ojos?
Si su amigo cura pretende darle caza a garrotazos, dígale la siguiente cita aparentemente sin sentido pero siempre útil: "perdona setenta veces siete".
Si su amigo cura pretende darle caza a garrotazos, dígale la siguiente cita aparentemente sin sentido pero siempre útil: "perdona setenta veces siete".
El lanzallamas siempre intimida, pero NUNCA usarlo contra zombis que corren.
Si el virus provoca mutaciones, no se detenga a advertir "tentáculos arriba", dispare sin más.
Si a los desastres climáticos vienen compañados de aberturas de sellos, sonidos de trompeta y cosas parecidas, cuestiónese acerca de su ateísmo.
¿Sabe que las máquinas tienen categorías para los humanos? Ruegue ser un Euro 1.
Las radiaciones seguirán infestando el planeta por siglos: cruce su ADN con el de un cucaracha. Podría ser una selecta vencedora.
Trate de seducir a una de ellas por el bien de la humanidad, pero esté listo para ir a donde ningún hombre ha llegado antes.
¿Recuerda a aquel compañero de clase enclenque al que humilló durante 5 años y que, víctima de sus vejaciones, optó por el sacerdocio y llegó a ser cura? El momento de ir a disculparse rápidamente ha llegado.
¿Recuerda a aquel compañero de clase enclenque al que humilló durante 5 años y que, víctima de sus vejaciones, optó por el sacerdocio y llegó a ser cura? El momento de ir a disculparse rápidamente ha llegado.
Nadie ha entendido nunca el porqué, pero la mejor arma contra los zombis siempre será la escopeta. La pistola y la ametralladora son para aquellos que saben que van a morir pero no quieren rendirse a la primera.
Basta ya de keptchup, basta ya de mayonesa: el condimento de la era post-contagio es el betadine.
En caso de lluvia de ranas, langostas y mares abriéndose, puede ser conveniente convertirse al judaísmo.
Podría ser el líder de la resistencia: prepárese a encontrar Schwarzeneggers durante sus diferentes edades.
Mire el lado positivo: ¿fin del mundo? Fin de los despertadores de los lunes, del tráfico, de las citas del dentista, de los grupos a lo Backstreet Boys (¿o no?).
Son bellas, visten con escasa ropa y de colores extraños: seducir a una de ellas puede ser un óptimo primero paso hacia la paz intergaláctica
Si quiere ir al paraíso, trate de escuchar música clásica, posiblemente Bach. Bajo ningún concepto se le ocurra escuchar al revés un disco de los Led Zepelín.
No importa lo mucho que le guste Steven Seagal, las llaves de "aikido" no funcionan con los zombis. Dispáreles por Dios.
En caso de glaciación, escape de la ciudad hacia su casa de la playa. En caso de derretirse los casquetes polares, escape hacia su casa de la montaña. Preste mucha atención a no confundirse sobre este punto.
Manténgase alejado de aquel viejo televisor que sintonizaba a golpes.
Sea positivo: no se queje como una llorica inútil: "¿Dónde está mi marido? ¿Dónde está mi familia? ¿Dónde está mi brazo derecho?".
Si encuentra una arma llamada Bomba Sha'akar de las Mil Esquirlas Destructoras: ningun humano la ha usado jamás. Si fuera el primero en hacerlo, asegúrese de activarla mediante un control remoto.
Si está seguro de que va a ir al infierno, puede salvarse "in extremis" armándose con un Aniquilator lleno de agua bendita.
No importa lo que haya visto en películas, no conviene liarse a puñetazos con los zombis.
Los desinfectantes serán su Dom Perignon, los antibióticos su "cristal". Conserve el Buscopan para un día especial.
Piénselo bien si durante su próximo viaje a Egipto le ofrecen treinta camellos por su mujer: ella no servirá de nada en caso de desertificación del globo.
Tendrá que aprender a hacerlo todo sin la ayuda de las máquinas: amasar el pan, iluminar la casa, actualizar el facebook.
Prepárese: quizás los guantes de seis dedos podrían de repente estar de moda.
Los extraterrestres tienen a menudo armas desoladoras pero morfológicamente alienígenas: atento a empuñarlas por el lado apropiado.
¿Quiere combatir el día del juicio final con una arma? ¿Ha pensado en hacerle un agujero de 10 centímetros al ala de un ángel? Mmmh, déjele hacerlo a Keanu Reeves.
Un zombi puede ser incinerado, desmembrado, disuelto en ácido, congelado y hecho añicos. No espere a que muera de viejo.
Si el virus se propaga mediante una criatura esquelética a caballo de un corcel en descomposición, deje de tomar antibióticos.
Esfuércese en entablar algo parecido a amistad con el husky siberiano de su vecino: podría ser muy útil en caso de segunda glaciación.
Olvídese de los congelados: el frigorífico está con el enemigo.
Recuerde a Sarah Connor: "Quien no llevé al menos tres pares de gafas térmicas tendrá poco por lo que alegrarse."
Las armas alienígenas son devastadoras pero tienen formas engañosas: si los bastardos verdes no levantan enseguida las manos, quizás esté apuntándoles con una batidora.
Con los muertos saliendo de las tumbas, ningún vivo pensaría que es una buena idea frecuentar un cementerio. Sin embargo, una tumba de la que el muerto ya ha salido y que ningún demonio o ángel vigila, probablemente es el mejor refugio en el que se puede pensar.
Los zombis creados por la televisión son casi indistinguibles de las personas normales.
Si el virus se propaga por inoculación, huya de quienquiera que quiera inyectarle algo sin motivo, especialmente si viste una bata blanca con el símbolo de un megacorporación sin escrúpulos.
No espere ser avisado de un cataclisimo ambiental en las previsiones del tiempo: los coroneles del ejército siempre son los últimos en enterarse.
¿Qué pinta tienen los perros abandonados en la autopista?
Recuerde a Indiana Jones: en caso de explosión atómica, encerrarse en un frigorífico puede salvarle la vida. Además podrá comerse un yogur durante la espera.
Fight fire with fire, como decían los Metálica en su canción homónima. Robar una pistola alienigena es siempre el primer e indispensable paso hacia la reconquista de la humanidad.
Tenga particular cuidado con los zombis creados mediante virus: se difunden con la velocidad de un vídeo de Youtube y son todavía más perjudiciales.
Si el virus se propaga por la saliva, basta con no besar aleatoriamente en la discoteca. Especial atención a aquellos que: segregan baba verde, tiene los ojos rojos luminosos o pierden carne a pedazos.
Si un científico chiflado que vive solo en una estación meteorológica en lo alto de una montaña, anuncia un desastre, creale.
Verifique enseguida que usted mismo no es un avanzado modelo de máquina disfrazado de ser humano. A falta de algo mejor, use la infalible prueba: "Cuchillo" en el brazo.
No trate a contar las bombas que estallan, basta una para volverle ciego. Ha muerto.
Muchos extraterrestres son vulnerables a sustancias ácidas contenidas en la fruta terrestre. Remítanse al expediente #B432.5 para construir un cañón de macedonia.
El día del juicio final, vístase de riguroso blanco, mejor sin inscripciones. Las camisetas de los grupos Heavy Metal son una pésima idea.
En caso de zombis creados mediante nigromancía, le bastará con encontrar al nigromante y prenderle fuego.
Si el virus se propaga por contacto, es el momento de rescatar del cajón aquellos guantes con girafitas que su abuela le regaló en la navidad del 2005 y lucirlos sin vergüenza.
Siempre, en caso de cataclismo, el Presidente de los Estados Unidos trae mala suerte.
¡Ánimo! Podría ser el elegido, verá qué es Matrix y llevará ropa y gafas de alucine.
Los supermercados siempre son un óptimo manantial de provisiones: ¡si además están construidos bajo una capa de cemento y plomo de dos metros, yupy!
Muchos extraterrestres son vulnerables a nuestras enfermedades como los que aparecían en la Guerra de los Mundos. Como último recurso, pruebe a estornudarles en la cara.
Pruebe escondiéndose en un confesionario: un vestido negro, un ángel despistado y ya está en el paraiso.
¿La cosa más importante con los zombis es identificar su origen. ¿Quién los ha creado?: ¿Un nigromante? ¿Un virus? ¿La televisión?
Si el virus se propaga por vía aérea, no dude en cambiar su televisor de plasma por una máscara antigás.
Si llueven llamas, el paraguas podría no bastar. Puede ayudar un paraguas de amianto, pero no olvide equiparse también con un chandal de material anticancerígeno.
¿Buscaba la ocasión para estirar un poco la espalda? Bien, ahora tendrá necesariamente hacerlo.
Si fuera de esos paranoicos que vivieron en los búnkeres durante los años 50, en los años 10 será el amo.
Aunque en este supuesto resultase estúpido atacar la tierra, los extraterrestres podrían ser alérgicos al agua: preste especial atención en averiguar si se duchan o si se lavan con esas asquerosas toallitas humedas.
Es difícil pensar en un lugar al que no llegue el ojo de Dios, por lo tanto es preferible disponer de un plan B.
¿Todavía hay que repetirlo? Los zombis se matan disparándoles en el cerebro. Parece extraño visto que no lo usan, pero es así.
¿Quién ha propagado el virus? ¿Los extraterrestres? ¿Un agente secreto corrupto? ¿Un nigromante loco? En todos estos casos, está usted en serios apuros.
Si el viento arranca hasta los árboles, salir con el chubasquero K-Way no basta. A veces la publicidad puede ser engañosa.
Cualquier objeto tecnológico es potencialmente peligroso. Prepárese a comer pan sin tostar durante una temporada.
Entiérrelas antes de la catástrofe. No importa lo bonito que sea su huertecillo, después de la bomba quedará poco que contemplar.
Muchos alienígenas son telépatas. Pruebe a no pensar, y si no lo logra debe pensar en cosas agradables salvo en el muñeco gigante de chicle de los Cazafantasmas.
Nunca dar por descontado que la causa de todo se debe a la voluntad del Dios de los Judíos. Muchos otros dioses son potencialmente vengativos y destructores. Esté seguro de conocer los fundamentos de las principales religiones, al menos de las monoteístas.
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